LUBBOCK—Más de cien pastores, líderes y miembros de iglesias hispanas se reunieron del 26 al 27 de octubre para celebrar lo que Dios está haciendo a través de sus congregaciones durante la sesión en español de la Reunión Anual de la Convención de los Bautistas del Sur de Texas (SBTC, por sus siglas en inglés).
El evento dio inicio el domingo 26 con un tiempo de compañerismo y comida. El director ejecutivo de la SBTC, Nathan Lorick, se unió al grupo para compartir unas palabras de aprecio y ánimo hacia las iglesias.
“Estoy muy agradecido de que estén aquí”, expresó. “Sepan que la convención está para caminar con ustedes. Doy gracias a Dios por todo lo que Él ha hecho a través de los eventos, retiros y el trabajo de SBTC en Español. Ha sido fenomenal. Pero queremos que sigan caminando con nosotros, porque necesitamos plantar más iglesias en todo Texas, y contamos con ustedes”.
Haciendo más juntos
Esa misma noche, los asistentes se reunieron para un tiempo de adoración —dirigido por el pastor Diego Manosalva y el pastor Jonathan Reyna junto a su esposa Karla— y enseñanza bíblica. El mensaje principal fue predicado por Bruno Molina, director ejecutivo de la Red Nacional Bautista Hispana.
Su sermón, titulado “El Compañerismo Transformador” y basado en Hechos 2:41–47, destacó que los creyentes forman parte del equipo de Dios y que las obras preparadas por Él se cumplen en comunidad.
Molina explicó que la iglesia primitiva perseveraba en cuatro áreas esenciales:
- Doctrina: escuchar, aprender y maravillarse ante la Palabra de Dios
- Comunión: cultivar relaciones a través de la oración, la celebración y el servicio mutuo
- Partimiento del pan: compartir la vida cristiana y recordar el sacrificio de Cristo
- Oración: mantener una vida constante de comunicación con Dios
“Yo no creo en los milagros —dependo de ellos”, afirmó Molina, subrayando que la cooperación y la oración son la base de una iglesia viva. “Podemos hacer mucho más juntos que separados. La colaboración es el antídoto contra el individualismo expresivo”.
Durante el servicio hubo un tiempo especial de oración por plantadores de iglesias y sus esposas, dirigido por Luis González, director de SBTC en Español, junto a Luis López, pastor de Forney en Español y líder catalizador de plantación de iglesias hispanas para Send Network SBTC. Más de una docena de parejas de plantadores pasaron al frente y fueron rodeados por pastores de todo el estado para interceder por ellos, pidiendo fortaleza y provisión para su llamado.
Rivera es honrado por su legado ministerial
Durante la sesión, Michael Gonzales presentó el Reconocimiento al Legado Ministerial al pastor José “Joe” Rivera, de la Primera Iglesia Bautista en Grand Prairie, por su servicio fiel y compromiso con el evangelio.
Rivera, nacido en Monterrey, México, y criado en Texas, ha servido por más de 25 años en esa iglesia, donde pastorea desde el 2008. Junto a su esposa Nancy, con quien lleva 28 años de matrimonio, ha dedicado su vida a servir a Dios y a su comunidad con humildad y entrega. También ha sido activo en la Convención Bautista del Sur, la SBTC y diversas juntas y ministerios locales.
Capacitación y enseñanza
El programa del lunes 27 incluyó talleres enfocados en liderazgo, carácter y misión.
- Terry Coy ofreció una perspectiva histórica sobre el poder transformador del evangelio en su taller “El Legado de la Cruz”.
- David Ramírez habló sobre “Carácter antes que carisma”, exhortando a los líderes a priorizar el ser antes que el hacer.
- Arlene Sanabria dirigió una sesión para mujeres titulada “Mi Parte en el Plan de Dios”, ayudándolas a descubrir su propósito en el reino.
- Clara Molina enseñó “Testificando en medio del dolor”, animando a las mujeres a compartir su fe en tiempos de sufrimiento.
Un testimonio impactante
El programa del sábado concluyó con un almuerzo y un tiempo de testimonio dirigido por Luis González, quien compartió cómo ha visto la mano de Dios sostenerlo a él y a su familia a lo largo de su vida y ministerio.
González relató momentos en los que el Señor se mostró fiel: desde su llamado al ministerio, pasando por retos de salud que requirieron cinco cirugías, hasta el milagro del nacimiento de sus hijos después de un tiempo de oración y espera.
También compartió la historia de su hijo menor, Josué, quien partió con el Señor después de ocho meses de vida debido a una condición médica desde su nacimiento. Durante ese tiempo, Dios usó la vida de Josué para cumplir un propósito eterno: fortalecer la fe de sus padres, abrir puertas para compartir el evangelio en el hospital y ministrar a otras familias en medio del dolor.
“Dios nos permitió ver Su poder en nuestra debilidad”, dijo. “Nos sostuvo con una fuerza sobrenatural para seguir sirviendo, predicando y pastoreando en la Iglesia Bautista Lamar en Arlington”.
González exhortó a los pastores y líderes a buscar unidad, a no guardar silencio en tiempos difíciles y a apoyarse mutuamente en el cumplimiento de la misión.