‘Dios puede restaurar cualquier vida’

Las dificultades que superó un pastor del este de Texas le sirvieron de punto de partida para ayudar a los demás 

La Casa del Alfarero, pastoreada por Faustino ‘Tino’ Treviño, es una iglesia que puede dar testimonio de la fidelidad de Dios.  

La iglesia existe desde hace aproximadamente 20 años y reúne entre 60 y 70 personas cada semana. Sus servicios reflejan la diversidad de esta comunidad trabajadora del este de Texas: los servicios son bilingües, con adoración y predicación en inglés y español. Los domingos por la mañana, la congregación ofrece estudios bíblicos para adultos, mujeres, jóvenes y niños, mientras que los miércoles por la noche se llevan a cabo estudios bíblicos en español. 

La misión de Treviño es llegar a la gente de su ciudad con el mismo mensaje salvador que lo rescató hace décadas, cuando la gracia restauradora de Dios llevó su vida por un camino que nunca había imaginado. 

Transformado por el evangelio 

Aunque escuchó el evangelio de niño, la vida de Treviño dio un giro difícil cuando era adolescente. Durante muchos años, luchó contra adicciones y hábitos destructivos.  

“Por fuera, parecía que todo iba bien, pero había muchas cosas que la gente no sabía”, dijo.  

En 1996, tras años de llevar ese estilo de vida, tocó fondo, como él mismo lo describe. El 28 de enero de 1997, entregó su vida a Cristo y, poco después, ingresó en un centro de rehabilitación con el apoyo de su jefe, que era cristiano.  

Treviño empezó a participar activamente en una iglesia bautista de Misisipi, donde fue bautizado y recibió formación como discípulo. En 1998, lo invitaron a servir como traductor en un viaje misionero de la iglesia a México. Esa experiencia le abrió nuevas oportunidades de servicio.  

Al año siguiente, Treviño empezó a compartir breves reflexiones en otra iglesia donde algunos miembros hispanos querían celebrar reuniones en español. Lo que comenzó como una reunión mensual pronto se convirtió en una reunión semanal. La iglesia matriz finalmente lo ordenó para el ministerio, y ese grupo se convirtió en una nueva iglesia hispana.  

Durante más de dos décadas, Treviño participó en el desarrollo de varias congregaciones hispanas en Misisipi, entre ellas Nueva Vida Esperanza y La Primera Misión Bautista en Batesville. Muchas de esas iglesias siguen hoy en día. 

En el 2000, se casó con María Virginia ‘Vicky’ Treviño, a quien tuvo la bendición de guiar a Cristo y bautizar antes de su matrimonio. Los Treviño llevan 25 años casados y juntos han criado a seis hijos—cuatro hijas y dos hijos—nueve nietos y tres bisnietas.  

“En la vida y en el ministerio hay momentos difíciles. pero cuando miramos todo lo que Dios ha hecho, vemos su fidelidad”.

Un llamado inesperado al pastorado  

En octubre de 2020, una iglesia de Texas lo invitó a predicar mientras buscaban un nuevo pastor tras la jubilación de su anterior líder. Treviño no estaba buscando un cambio en el ministerio y aceptó la invitación sin imaginar que, con el tiempo, lo considerarían para el pastorado.  

Tras varias entrevistas y un proceso de oración, los líderes de la iglesia visitaron Misisipi para conocer más de cerca su ministerio y finalmente lo invitaron a mudarse a Texas. Llegó a Lufkin en mayo de 2021.  

“Fue algo que no esperábamos, especialmente en esta etapa de la vida”, dice Treviño, quien recientemente cumplió 66 años. 

Antes de su llegada, la iglesia había atravesado un importante periodo de transición. Durante años, la congregación se reunió en diversos espacios prestados por iglesias locales mientras buscaba un lugar adecuado para crecer. Con el tiempo, la asistencia aumentó y el espacio se quedó pequeño.  

En ese momento, la Iglesia Bautista Redland, una iglesia local anglosajona, invitó a la iglesia de Treviño a usar sus instalaciones y compartir los gastos. Con el tiempo, la asistencia a Redland siguió disminuyendo y mantener el edificio se volvió difícil. 

Finalmente, la congregación tomó la decisión de ceder su edificio a La Casa del Alfarero, permitiendo que la iglesia hispana continuara su ministerio en esas instalaciones.  

El edificio tiene capacidad para entre 400 y 500 personas y también cuenta con un gimnasio.  

Treviño y su iglesia están firmemente comprometidos con llegar a la comunidad a través de iniciativas como la Escuela Bíblica de Vacaciones, eventos de regreso a clases y estudios bíblicos en los hogares.

Un corazón para las misiones  

A lo largo de su ministerio, Treviño ha mantenido una gran pasión por las misiones.  

En el 2012, participó en un viaje misionero a Indonesia, donde posteriormente se desarrolló una relación con el pueblo manggarai de la isla de Flores. Durante años, varios equipos han viajado hasta allí para visitar hogares, compartir el evangelio y llevar a cabo estudios bíblicos. En uno de esos viajes, incluso tuvieron la oportunidad de bautizar a un grupo de nuevos creyentes en un río.  

También ha participado en ministerios en Honduras y Nicaragua, donde los equipos visitan comunidades y comparten el evangelio. 

Mientras tanto, La Casa del Alfarero sigue buscando formas de servir a su propia comunidad en Lufkin.  

Entre sus actividades de alcance están la escuela bíblica de vacaciones, eventos de regreso a clases donde reparten mochilas y útiles escolares, y estudios bíblicos en casa. Treviño también anima a los miembros a ver sus conversaciones diarias como oportunidades para compartir esperanza.  

“En cualquier momento del día, podemos encontrarnos con alguien que necesite oración o escuchar del Señor”, dijo.  

Un ministerio marcado por la restauración  

Las experiencias difíciles por las que pasó Treviño antes de conocer a Cristo ahora forman parte de su ministerio pastoral.  

Con frecuencia aconseja a personas que luchan contra la adicción, matrimonios en crisis y heridas familiares. También dedica tiempo a ayudar a parejas que atraviesan dificultades, recordándoles que la restauración es posible.  

“Sé lo que es sentirse perdido, desesperado y cansado de vivir así”, dice. “Por eso sé que Dios puede restaurar cualquier vida”.  

Además de su labor pastoral, Treviño continúa con sus estudios académicos. En el 2025 obtuvo su licenciatura en estudios bíblicos y actualmente está cursando una maestría en consejería cristiana, que espera terminar esta primavera. 

Mientras tanto, su deseo es seguir guiando a La Casa del Alfarero hacia una fe más profunda y un mayor compromiso con el evangelio.  

“En la vida y en el ministerio hay momentos difíciles”, dijo, “pero cuando miramos todo lo que Dios ha hecho, vemos su fidelidad”. 

Correspondent
Arlene Sanabria
Southern Baptist Texan

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