Cuando el crecimiento se encuentra con la gracia
En agosto de 2023, una pequeña congregación hispana compuesta por sólo tres familias se reunió por primera vez en un espacio prestado dentro del auditorio de jóvenes de la Iglesia Bautista Southern Oaks en Tyler.
No tenían un edificio propio ni un gran equipo para comenzar. Lo que sí tenían era una visión clara: hacer conocido a Cristo entre la creciente población hispana de la zona y alcanzar con el evangelio de la gracia a los indiferentes espiritualmente.
Con la fuerza de esa visión, nació la Iglesia Bautista Ciudad de Gracia. La joven iglesia es pastoreada por Héctor Ahumada, cuyo propio viaje de fe, llamado y obediencia ha dado forma de manera única a la misión y el ministerio de Ciudad de Gracia.
Un llamado que comenzó en casa
Nacido en Delicias, Chihuahua, México, Ahumada creció en un hogar de ministerio, siendo su papá el pastor, en donde el evangelio se manifestaba plenamente.
“Lo que mi padre predicaba los domingos, lo vivía en casa”, dijo Ahumada. Su madre, Sheila, “una mujer de oración”, según Ahumada, fue un apoyo constante, siempre orando y animando el ministerio de su esposo con admiración y gracia.
Cuando era preadolescente, Ahumada llegó a comprender que el buen comportamiento por sí solo no podía salvarlo: necesitaba una relación personal con Cristo. Esta comprensión resultó en su conversión y marcó el comienzo de un viaje espiritual que lo llevó a una vida de servicio.
Después de la escuela superior, Ahumada se mudó a San Antonio para estudiar en una universidad bautista. Allí conoció a su futura esposa, Damaris Suárez, una joven de Guanajuato, México.
Durante sus cinco años en la universidad, Dios comenzó a afirmar su llamado pastoral a través de mentores como el pastor Víctor Rodríguez y un líder de la iglesia que lo invitó a ayudar a plantar un nuevo campus.
“En ese momento no lo vi, pero Dios aprovechó esa oportunidad para confirmar mi llamado [pastoral]”, dijo Ahumada.
Más tarde, un profesor del seminario lo animó a continuar su preparación después de la universidad. Eso lo impulsó a ingresar al Seminario Teológico Bautista Southwestern en Fort Worth, donde obtuvo una Maestría en Consejería Pastoral. Mientras estudiaba, sirvió en el ministerio de jóvenes de la Primera Iglesia Bautista de Fort Worth, bajo el pastor Rafael Berlanga.
Un camino imprevisto hacia la plantación
La jornada de Ahumada lo llevó luego a Utah por un año, donde tenía la intención de servir en consejería. En cambio, Dios lo redirigió hacia la plantación de iglesias.
Se casó con Damaris y más tarde regresó a Texas, donde completó una Maestría en Divinidad en el Southwestern. Poco después, se unió al programa de residencia pastoral en la Iglesia Bautista Crossroads en The Woodlands, donde sirvió durante tres años como el pastor asociado de grupos pequeños y educación. Fue allí donde Dios comenzó a mover su corazón para plantar una iglesia en Tyler.
Tyler, la ciudad hispana de más rápido crecimiento en el este de Texas, presentaba un campo maduro para el ministerio del evangelio. Con Crossroads como iglesia enviadora y un corazón para alcanzar a personas que no tienen una relación con Dios, Héctor y
Damaris siguieron adelante con la plantación de la iglesia.
Los dos primeros años estuvieron llenos de desafíos, incluyendo reuniones en su casa y la acogida de pequeños grupos sin un espacio permanente, entre otros obstáculos. Pero Dios proveyó. En agosto de 2023, lanzaron los servicios dominicales con sólo nueve personas. Hoy en día, la iglesia ha crecido hasta convertirse en un grupo estable de más de 30 personas, con más del 60 % conectado a pequeños grupos.
“Seguimos plantando semillas, confiando en que Dios dará el fruto”.
—Héctor Ahumada Tweet
Evangelismo relacional y crecimiento genuino
Ciudad de Gracia está comprometida con el evangelismo relacional. Aunque participan en eventos de la comunidad como el Día del Niño, una festividad tradicional hispana que honra a los niños, el verdadero crecimiento ha venido de que los miembros comparten el evangelio con amigos y vecinos.
“Una vez que el evangelio se planta en sus corazones, se quedan”, dijo Ahumada.
Los grupos pequeños han sido esenciales. Ya sea que se reúnan en hogares o en restaurantes locales, estas reuniones crean un espacio para conversaciones profundas. Por ejemplo, una mujer se dio cuenta recientemente a través de un estudio en un grupo pequeño que la salvación es por gracia, no por obras, como ella creía antes. Historias como estas son las verdaderas victorias de la iglesia, dijo Ahumada.
Ciudad de Gracia ya tiene ministerios en crecimiento para niños y jóvenes, y Dios está levantando nuevos líderes, incluyendo a Joel Ortega, quien, junto con su esposa, encontró la iglesia a través de las redes sociales. Sintiéndose llamado a servir, ahora Joel dirige la clase de escuela dominical para adultos y ocasionalmente predica.
“Nuestra visión es avanzar hacia un modelo dirigido por ancianos, y Joel es parte de cómo Dios está proporcionando eso”, dijo Ahumada.
Desafíos presentes, esperanza futura
Uno de los mayores desafíos para la iglesia ha sido la apatía espiritual de la comunidad: personas que se identifican con la religión, pero no están dispuestas a participar en conversaciones centradas en el evangelio. Una de las mayores peticiones de oración de Ahumada es por sabiduría, para que pueda administrar bien los recursos financieros y humanos de la iglesia, de modo que puedan impactar a la primera generación de hispanos y, a su vez, alcanzar a la segunda y tercera generación.
A medida que avanzan, relación a relación, siguen comprometidos a plantar la gracia de Dios en el corazón de la ciudad.
“Seguimos plantando semillas”, dijo Ahumada, “confiando en que Dios dará el fruto”.